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Acciones Ciudadanas en la Comuna 10

publicado a la‎(s)‎ 28 dic. 2012 12:42 por Admin Comuna 10

El mundo occidental tiene como referente a Grecia como cuna de la política, donde los padres del pensamiento social empezaron a filosofar en el ágora, lugar público que era escenario de debates sobre todos los temas que básicamente relacionaban al hombre con la sociedad organizada en comunidad, es decir lo que hoy conocemos como pueblo o ciudad, ese lugar físico de la cultura donde además se aplica el arte de hacer política.

     Hoy las ciudades son una mixtura de culturas y Medellín, particularmente en la Comuna 10 La Candelaria, es lugar de encuentro de múltiples comunidades de distintas regiones del país que convergen en el centro de una ciudad que se ha etiquetado con temas como la movilidad, el emprendimiento, sede de eventos internacionales, la cultura ciudadana y la planeación participativa con sus habitantes que se hace a través de Presupuesto Participativo. Precisamente este último programa permite a los líderes definir acciones para formar o fortalecer a ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio de su ciudadanía que implica asumir derechos y deberes. Aparentemente esta debería ser una tarea para pedagogos, politólogos, licenciados en educación o incluso para los políticos, pero no siempre funcionan los discursos, los análisis o las clases magistrales para quienes no quieren o no tienen la obligación de asistir a la academia.

     Entonces aparecen unos líderes anónimos para los grandes sectores del poder público y de los medios de comunicación, pero que tienen un micro poder y una visión focalizada sobre sus barrios o comunas. De ellos surgen ideas novedosas para enganchar a la gente en una comuna como la 10, donde a diario se observan ríos de personas que permiten garantizar de antemano el público en las actividades, pero además se requiere creatividad porque hay afán, ruido y muchos distractores que en un segundo desvinculan al público, pero eso no debe suceder cuando un artista se sienta en un parque o en una calle del centro de Medellín a pintar su familia, su vida, su barrio, su realidad.

     El proyecto Acciones de Promoción y Fortalecimiento para el Ejercicio de la Ciudadanía es un proyecto que surgió en la Comisión Política de la Comuna 10 La Candelaria y que se ejecutó por primera vez en este territorio en 2011 mediante la combinación de teatro, artes plásticas, cine foros y una publicación impresa ilustrada y didáctica sobre derechos y deberes. Para el 2013 la propuesta siguió por la misma línea que busca hacer pedagogía política, a través del arte. Como resultado en el 2012 se creó la obra teatral Cabaret Urbano cuyo reparto incluyó personajes que reflejan la realidad actual: una trabajadora sexual, un indigente, un desplazado, un afrodescendiente, un discapacitado y un presentador que se encuentran precisamente en un evento de Presupuesto Participativo al que no llegaron los artistas y estos personajes empiezan a desfilar por la tarima para mostrar sus talentos, que también son artísticos, y de paso comparten con el público sus la razón de su desdichas que no las resuelve el discurso del político, ni las evidencias que se muestran en los medios de comunicación, ni las protestas o los discursos idealistas. Estos son apenas algunos de los personajes desarraigados, excluidos y desposeídos que hacen parte de estadísticas, de campanas lastimeras o de consignas políticas en temporadas electorales.

     Por eso la importancia de hoy la ciudadanía empiece a comprender que tiene herramientas para decidir en qué gastar unos impuestos, en cómo se le llega de manera creativa a la gente para crear conciencia política. El arte en este ocasión fue el cómplice de la política y en dos jornadas realizadas en el Parque del Periodista y en Parque de Boston, se llevaron a cabo dos intervenciones urbanas en las que además de presentar la obra Cabaret Urbano, se implementaron talleres de arte con todos los materiales disponibles para que la ciudadanía pintara sobre su sentir como ciudadanos de la Comuna 10. El resultado sorprendió porque la ciudadanía cual si se tratase del mismo ágora en Atenas, tomó pincel, cartón y pinturas y sobre el suelo duro y sucio empezaron a pregonar en silencio sobre lo que un ciudadano siente como individuo, como ser familiar y social. Acabaron los materiales dispuestos y muchos echaron mano a pedazos de cartón que se encontraron en el suelo o en la basura e hicieron de estos dos parques galerías urbanas de arte. Una armonía que asusta y emociona con personas ensimismadas en una noche de viernes aromatizada por el alcohol y las hierbas de unos pocos, no perturbó la inspiración de los artistas empíricos o expertos que se vincularon voluntariamente, ni desmotivó la curiosidad de personas que no gustan de pasar o visitar este parque. En contraste una tarde de domingo en el Parque de Boston se convirtió en un taller de arte familiar, donde padres, abuelos y muchos niños dieron pinceladas de amor, de reflexión y hasta de duelo por la violencia que mancha de rojo las montanas de este Valle de Aburrá, que tantas veces parece un valle de lamento o un valle de lágrimas. “Nosotros dos pintamos a un parcerito que nos mataron anoche a unas cuadras de acá por ser del Verde, cuando venía del estadio…”. Palabras de dos adolescentes el 4 de noviembre en el Parque de Boston al exhibir su pintura.

     Por eso es tan importante priorizar no iniciativas, ni contratos, sino la vida con todos sus colores, contrastes, matices y escenarios posibles como una muestra de que hemos trascendido de las piedras, al discurso y de las palabras al arte como expresión simbólica que muestra nuestra evolución o que contrarresta los rezagos primitivos que conservamos cuando gobernamos mal, cuando elegimos inconvenientemente, cuando nos comportamos indiferentes, para no seguir con los rótulos de ciudadanía, sociedad y humanidad en vano.

     Las pinturas elaboradas por la ciudadanía, los cine foros sobre derechos humanos y la obra Cabaret Urbano quedaron plasmados a manera de memorias en la publicación impresa Acciones Ciudadanas II donde la coautoría es de la ciudadanía que ejerció el derecho político de la libertad de expresión, tras intervenir el espacio público convertido de momento en sala de teatro, en taller y en galería de arte mientras pronunciaban discursos de colores que serán vistos e interpretados como una huella del ahora de una Medellín que otras generaciones juzgarán si es política correcta o incorrecta. Entre tanto se requiere una ciudadanía que sienta que el espacio público es su ágora y su galería para trascender del arte de hacer política al arte de arte de la vida. Finalmente, les comparto un el coro de Cabaret Urbano:

No somos de cemento,

no somos de cartón,

habitamos la ciudad, la ciudad sin corazón

Oportunidad, igualdad y solidaridad

palabras huecas que hay que llenar