Historias‎ > ‎

Becas de P. P., una ayuda que marca la diferencia

publicado a la‎(s)‎ 27 dic. 2012 7:23 por Admin Comuna 10   [ actualizado el 28 dic. 2012 11:59 ]

Por Victor Hugo López Zúñiga


                                                                                                                                                       

“Yo juego mucho a pensar en eso… imagino tener un buen empleo en una buena empresa”. Es la respuesta que hace William cuando se le pregunta por cómo imagina su futuro.                     

                                                                                                                                                                                                          

     William Murillo García es un joven de 20 años, de origen costeño, de tez trigueña, alegre y dedicado a sus deseos. Actualmente es una de las personas que estudian con recursos públicos del Fondo Camino a la Educación Superior Presupuesto Participativo de la Alcaldía de Medellín.

     Después de cumplir el proceso de convocatoria para las becas de PP 2012-2 y diligenciar el formulario virtual con los requisitos exigidos, el 8 de agosto de 2012 inició su primer semestre de Tecnología en electrónica en el Instituto Tecnológico Metropolitano ITM, sede La Fraternidad.

     La rutina diaria que William tuvo durante este primer semestre de clase iniciaba cada noche cuando programaba el despertador para que sonara a las cuatro y media de la mañana. Si el sueño se hacía profundo estaba su mamá, doña Rocío García que llegaba hasta la cama de William y lo sacaba de su sueño profundo para que se alistara a estudiar. Mientras se bañaba con agua fría para enseguida despertar –como dice él-, su mamá le preparaba su buen desayuno costeño con queso, huevo, pan, plátano machuca´o  y chocolate. Así mismo era el desayuno que su abuela Sila le preparaba cuando crecía con su hermana Luisa en Montería.

     A pesar de vivir tantos años en Medellín aún continúa con sus arraigos costeños, “la arepa no me sabe a nada”, dice mientras se sonríe con un gesto tímido como si se apenara al confesar ante un paisa su disgusto por la tradicional arepa.

     Cuando William habla de su rutina escolar, con tono suave pero a toda luz con acento costeño, lo hace recordando su gusto por los video juegos, la curiosidad que le han despertado los aparatos electrónicos y la afición por la electrónica. Tal es así que la segunda opción que tuvo al postularse a la convocatoria de becas PP fue Tecnología en Mecatrónica. “Me gustan porque son carreras de largo plazo, la robótica y la electrónica tienen mucha demanda ahora”.

     A las cinco y veinte de la mañana salía de su casa, en la Urbanización Paseo de Sevilla, barrio El Chagualo. Frente a la Universidad de Antioquia tomaba el bus de Circular Coonatra y se bajaba en el centro para tomar otro bus, esta vez de Calazans Boston para llegar a la clase de seis de la mañana en el ITM, sede La Fraternidad. Al medio día regresaba a casa caminando, “no se hacía largo el camino porque nos veníamos varios amigos en recocha”.

     A la una de la tarde, después de probar el almuerzo de su mamá, se dirige a su trabajo. Un taller de latonería y pintura en el mismo barrio donde trabaja medio tiempo desde hace seis meses ayudando a lijar y aplicar la base antes de que se aplique la pintura a los carros. Al salir, con energía que sorprende, pasa por el gimnasio de la Urbanización y ejercita un rato. Al final llega a casa, cena y se dispone a cumplir con sus tareas de estudiante hasta las diez de la noche cuando de nuevo programa su despertador para que lo saque de su sueño profundo a las cuatro y media y lo disponga, con agua fría, a salir a cumplir con sus deseos.

ANTES DEL 2012

     Pero no todo empezó el 8 de agosto de 2012. William cuando terminó el colegio, se enteró de la convocatoria de becas de PP y en el año 2011 se graduó del ITSE como Técnico en electrónica automotriz. Su práctica laboral la realizó en un taller de la 33 donde siguió trabajando por siete meses más arreglando e instalando accesorios electrónicos para carros.

     Se presentó de nuevo a la beca de PP, dice él, porque no le gusta atascarse en nada, “no me quería quedar con solo una técnica”. Ya tiene en mente continuar con la ingeniería y de esta manera acercarse al futuro que se imagina. “Yo juego mucho a pensar en eso… imagino tener un buen empleo en una buena empresa”.

-   William, ¿Qué habrías hecho con tu vida si no hubieses tenido la beca de pp cuando terminaste el colegio?

-   Habría buscado un trabajo en pintura de carros o habría seguido trabajando en un carro de perros donde le trabajaba a una muchacha los fines de semana. Con la plata habría ahorrado para comprar el PIN de la universidad y seguir intentando entrar.