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El adulto mayor en el Presupuesto Participativo.

publicado a la‎(s)‎ 4 dic. 2013 11:50 por Admin Comuna 10   [ actualizado el 4 dic. 2013 12:22 ]

Por Carlos Ossa

Cada época se va caracterizando por la instauración de nuevos símbolos. Si el siglo XX fue el siglo de las siglas, el siglo XXI, por lo que a nuestro país respecta, se viene estableciendo el símbolo del eufemismo. Una formulación con visos altruistas, bajo los rasgos de la generosidad. Una titulación lingüista que intenta reducir la carga emocional de ineludibles realidades. Verbi gracia: afrodescendiente, por negro. Aguas residuales, por aguas negras. Comunidad gay, por la extensa sigla con todas las variables del homosexualismo.

En el caso que nos ocupa, lo de adulto mayor, por viejo o anciano, acredita el postulado del eufemismo: amaina el impacto de este otoño existencial. Quizá porque lo de viejo, ostenta una credencial de vencimiento, de caída, de asignación peyorativa. La sociedad contemporánea se inventó lo de adulto mayor, para aminorar el desdeñoso tatuaje de viejo que deja al destinatario en condiciones de desigualdad.

El adulto mayor, de nuestro país, es una vergüenza para el Estado. Todo un encarte social. Con la excepción de los jubilados, que son una inmensa minoría, cuyo pago mensual los blinda contra la abyección del desprecio, el adulto mayor, que no cotizó directamente al orden social, es castigado por la apatía del Estado y sometido a toda suerte de vicisitudes. Por eso, no existe una legislación que le restituya la dignidad del adulto mayor. Porque no hay dignidad sin respaldo económico. Y esa subvención estatal, de 150 mil pesos bimensuales, es el tratado perfecto de la ignominia.

Por todo esto, se debe destacar la creación de grupos como la Asociación Club de Vida Barrio Las Palmas, de origen privado, sin ánimo de lucro, con tan buena perspectiva social que terminan siendo beneficiados por dineros de la administración pública, reunidos en el Presupuesto Participativo.

Conversé con Marta Lucía Suaza, alma, lucidez y responsabilidad de esta asociación. Una mujer, que discurre con facilidad y que dimana entusiasmo por su labor social y específica con sus congéneres de la tercera edad. Esto le comunicó a Historias Contadas:

“Siendo presidenta de la acción comunal, se me ocurrió crear una asociación que beneficiara el adulto mayor de nuestro barrio y así nació este club de vida. De eso hace 18 años. Claro que, como asociación con personería jurídica y demás asuntos legales, estamos desde el 2002”.


Vienen trabajando en el Presupuesto Participativo desde el 2009, con dos, cuatro y un delegado respectivamente. Participan en la Comisión Política y han aprendido, en lo político, el manejo de ciertos deberes y derechos contemplados en la Constitución.

En cuanto a su forma de financiación, expresa: “Con todas las administraciones nos ha ido muy bien, aunque, a decir verdad, fue con Luis Pérez donde mejor sentimos este beneficio. Nos movemos con recursos propios: Bingos, ventas de comida, y paseos que sirven de sustento económicos. El club lo integramos 30 personas. Si bien lo empezamos con 72, en el transcurso del tiempo, esas 42 salientes han ido creando pequeños grupos con los mismos ideales o se han incorporado a otras organizaciones. Claro que vivimos muy agradecidos con el Presupuesto Participativo. Las ayudas aunque demoradas, se han hecho sentir con lentes, prótesis dental, días de sol, uniformes, capacitaciones, encuentros”.

“Me siento muy orgullosa de ser la representante legal de la asociación y su presidenta. Además, la coordinadora del mantenimiento físico, deportivo, cultural y recreativo del grupo. Nuestra actividad cotidiana se traduce en gimnasia, caminata por el barrio, pero, ante todo, en hacer memoria: oral y escrita. Leemos, escribimos. Hacemos práctica de matemática y lenguaje. Insistimos mucho en el ejercicio de la memoria”.

Como deja ver nuestra entrevistada, no sólo se preocupa por los pormenores del club, sino que se aventura a crear pautas  de capacitación para la convivencia.

Marta Lucía Suaza, termina con su visión sobre el adulto mayor y dice:  “Es un cúmulo de saberes y experiencias. Un empoderamiento de la vida. Una persona muy llena, capaz de compartir y articularse con los otros”.


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