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" La antesala del olvido" y su autor de la comuna 10

publicado a la‎(s)‎ 14 ene. 2014 9:38 por Admin Comuna 10   [ actualizado el 14 ene. 2014 9:40 ]
Por Jaime Mercado Jr.


Suele creerse que la densidad y la calidad de un  libro tienen, como prerrequisito, la extensión. No necesariamente. Ahí están, entre otras obras, la Teoría del conocimiento,  de J. Hessen y El discurso del método, de René Descartes. Ambos, son libros de grácil formato. Pero contienen una profundidad, que nadie ha derogado.
    A esta modalidad, pertenece la obra del doctor José Raúl Jaramillo Restrepo: “La antesala del olvido”. Son una serie de cuentos cortos, donde no sé qué apreciar más: si la afortunada síntesis de sus mensajes o el terso lenguaje con que los codifica.
    En una página, o fragmento de ella, incluye relatos, en cuya completez no falta ni un vocablo, ni una coma. Para ello, acude al trípode fundamental de todo mensaje culto: la propiedad, la precisión y la corrección. Con una sobriedad, exenta de barroquismo léxico, pinta hechos y situaciones, que de su mente, vierte al papel.
    En cuanto a la concisión suya, recuerdo el más corto de los discursos de que se tenga noticia. El que dice: “Veni, vidi, vici”. Su traducción es: “Vine, vi, vencí”. Son estas, las célebres palabras de Julio César al anunciar, en el senado, la rapidez de la victoria que acababa de obtener.
    En épocas pasadas, la comunicación escrita era larga, perifrástica. En esta modalidad, que fue un éxito para su
época, descolló Cervantes. Pero en la prosa moderna, lo
reemplaza su paisano José Martínez Ruíz, más conocido como “Azorín”. De él se dice que es el autor del estilo cortado. De otra parte, la brevedad de los cuentos, de que consta esta obra, es trasunto fiel del mundo atormentado en el que hoy vivimos. No olvidemos que la lengua va con el hombre y sus urgencias.
Como el cuento está en el predio literario, hay cuadros en los que el autor emplea, con mesura, algunas de las figuras retóricas. Entre éstas, la metáfora, el símil, el asíndeton y el polisíndeton, entre otras. Veamos algunos pasajes que dan pábulo a lo que acabo de enunciar. En el cuento “Anarco”, dice al final:
“Al no encontrar el camino de salida, se quedó a vivir el resto de sus años en el viejo, elegante, sórdido edificio”.
    Al suprimir la conjunción copulativa y, se produce el asíndeton. Es, esta, una figura que sirve como para empujar el pensamiento.
    En el cuento “Brillo”, emplea la figura contraria: el polisíndeton. Dice para terminar:
“Y la oscuridad y el luminoso acero y el terror, se esfumaron a tiempo”.
    Repite la conjunción y, en posición cercana. Son las licencias, típicas de este género, que linda con la poesía.
    El doctor José Raúl Jaramillo Restrepo, a quien conozco hace muchos lustros, es un hombre inmutable, invariable en lo que respecta a la amistad. Siempre lo vi así, en su oficina de la Universidad Autónoma Latinoamericana, cuando ejercía la vicerrectoría. En las horas vespertinas, ahí acudían alumnos, profesores y gentes de la calle, en demanda de sus consejos, en lo atinente al uso correcto de la lengua.
    A pesar de haberse forjado en el campo del Derecho –para cuyo ejercicio se requiere un lenguaje directo– aquí se escapa de ese rigor, para internarse en el campo del estilo figurado.
    La obra está exornada con viñetas y dibujos del caricaturista y escritor Elkin Obregón.
    Tengo la certeza de que la aparición de este libro ensancha la bibliografía de la literatura colombiana. Ojalá los numerosos lectores, a cuyas manos llegue, sepan degustar un opúsculo que sirve, como tónico, para fortalecer los efluvios del espíritu.