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La planeación participativa... como una plaza de mercado

publicado a la‎(s)‎ 21 oct. 2013 11:02 por Admin Comuna 10   [ actualizado el 22 oct. 2013 17:07 ]
Por Víctor Hugo López, Revista Historias Contadas No. 85

Medellín fue una de las primeras ciudades en Colombia donde se empezó a dialogar con las comunidades, en torno a la planeación del territorio y la priorización de necesidades para ejecutar el presupuesto público, tomando  las experiencias de Brasil. Hoy se conjuga en un programa de la Alcaldía como Planeación Local y Presupuesto Participativo (PDyPP) donde al mejor estilo de una plaza de mercado, se abre la participación hacia la planeación del desarrollo local.

El pasado 6 de octubre se realizaron Asambleas Barriales para la elección de delegados al proceso de Planeación Local y Presupuesto Participativo.

Cuando uno entra a una plaza de mercado se siente algo similar en todas, no importa que tan ordenado esté todo, siempre se siente que estás en un lugar pequeño, porque mientras caminas por sus angostas galerías se pueden sentir cómo los olores de cada fruta y verdura se levantan por el aire, el piso siempre con tierra y hojas sueltas, el choque de bolsas y costales de uno y otro comprador,  el aviso desde lejos de algún cotero que camina a prisa y abre paso con un silbido, y las tantas voces que suenan al mismo tiempo en un lugar que, repito, por que sea muy grande y ordenado siempre se siente pequeño.

La pila de mango criollo… cebolla cabezona o de la otra?… cuánta va llevar de esta, se la dejo por mil… el aguacate se lo doy partido mi señora, don coja el que quiera… al fondo y voltea, no tiene pierde, pregunta por don Sergio… qué va a llevar niña… écheme pues una encimita… vea este fresquito, acabo de bajarlo del camión... abra esa fruta y pruebe lo que es bueno doña… a como el kilo de criolla? Deme 2… mil de cilantro por acá, qué más lleva... la última que me voy…



Foto: Víctor López. Sede Social El Chagualo. 2013


Todas las mañanas, no importa si es lunes o si es domingo, no importa si es enero o si es septiembre, la Plaza Minorista de Medellín se vive igual. El sol no se ha dejado ni ver y ya muchas personas están recorriendo la Plaza para tener lo mejor del producto campesino, lo que algún camión acaba de traer desde uno de los corregimientos de Medellín o desde otro municipio. Aunque se supone caótico, las plazas de mercado tienen su orden natural, el de un lugar donde entran y salen productos a mantones y cada quien ofrece lo suyo, unos ofrecen la comida que lograron y otros los centavos que les quedan. Pero al final, entre tire y rebaja se acuerda un precio de intercambio, pasado por los gestos, las mañas, las palabras y el final de gracias de parte y parte.

A pesar que la comparación de algo con una plaza de mercado por lo general se hace por lo bullicioso o desordenado de ese algo, en esta ocasión la comparación se debe por algo que considero significativo y valioso para el desarrollo comunitario.

En la plaza de mercado convergen toda clase de colores, olores, sabores, deseos… toda clase de humores… personas de diferentes partes con intereses distintos que en últimas coinciden en algo, la necesidad de ponerse de acuerdo en un intercambio que mejore la subsistencia económica del que vende y la subsistencia alimentaria del que compra.

O lo que es lo mismo, desde un acuerdo aportar a le mejora de cada uno desde lo que cada quien tiene y necesita. Así es la Planeación Comunitaria, el ejercicio de conciliar lo que cada persona y territorio tiene para poner y lo que necesita para tomar, sin que resulte caótico el hecho de tener en un mismo lugar tantas voces juntas, que su orden obedece a la dinámica propia de la participación comunitaria en la planeación del desarrollo.


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