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Patrimonio arquitectónico del Centro de Medellín.

publicado a la‎(s)‎ 16 ene. 2013 12:04 por Admin Comuna 10   [ actualizado el 16 ene. 2013 13:26 ]
  


Por Carlos E. López Castro

Las siguientes páginas, se escriben acordes al Plan de Desarrollo de la Comuna 10, La Candelaria, que entre muchos de sus objetivos tiene el de: “Promover la conservación, preservación y recuperación del medio ambiente, patrimonio y hábitat de la comuna 10”. Además, uno de los objetivos de este medio de comunicación es rescatar la memoria y divulgar los valores patrimoniales y culturales, por eso traemos a nuestros lectores una parte de la historia del patrimonio arquitectónico e histórico del Centro. No obstante la demolición de joyas arquitectónicas como fue el Teatro Junín, aquí mostraremos más los edificios que aún nos quedan.

BELLA ARQUITECTURA VS. “LO MODERNO”

     Entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, Medellín aprendió bien la lección de traer diseños arquitectónicos de Europa, pero no los imitó para conservarlos. Construyó edificios de hermoso diseño, pero muy pronto olvidó para borrar su pasado y demolió verdaderas reliquias que eran parte del patrimonio arquitectónico, histórico y cultural. En Medellín y Antioquia ha existido una inexplicable paradoja. En la arquitectura y la memoria se borra el pasado pero al mismo tiempo se festeja en una sola semana, en la Feria de las Flores, dizque el orgullo por nuestros ancestros, por lo rural, por el pasado y surge la nostalgia campesina. Entonces sacamos los cachivaches viejos como símbolo del paisa.

     En cuanto a la arquitectura, el historiador Luis Fernando González Escobar, lo expresa así: “…en Medellín han reñido tradición y modernidad, el pasado y el futuro. El presente no ha sido un equilibrador entre ambos. Siempre se demuele para progresar con una memoria arquitectónica que no alcanza más de dos generaciones, cuando mucho. Algo de más de treinta años es señalado como antiguo. Basta ver una monografía de 1959 en la que las fotos muestran el supuesto Medellín antiguo y hace referencia a áreas urbanas con edificios Art Deco de los años treinta, esto es,  menos de treinta años de haberse construido y eso se consideraba una antigüedad”1

     En la memoria de muchas personas, aún están las imágenes de arquitectura y cultura que generó en el Teatro Junín. Estaba ubicado en la esquina de Junín con la Playa (donde hoy está el Edificio Coltejer, ver portada de esta revista). Fue construido en la década de 1920 por el arquitecto belga Agustín Goovaerts, quien tenía gran experiencia en la arquitectura europea Art Noveau. Recordando un poco esa imperdonable desaparición, el 4 de octubre de 1967, un día antes de su demolición, la radio medellinenese anunciaba: “Mañana empezará  la pica a desmantelar el vejo teatro... La cornisa barroca que anunciaba las luminarias aztecas del celuloide y que fuese testigo de tantos actos heroicos en el corazón de Medellín, no volverá a iluminarse más. El Junín ha cumplido su tarea y ahora sucumbirá como cuota de sacrificio ante el progreso... En la pantalla del viejo teatro quedará resonando el eco de las balas de su última película; Arizona Colt. Hasta la muerte, el Junín tenía que seguir siendo ruidoso... No habrá teatro que reemplace el Junín por mucho tiempo. Medellín que  no lo quería en los últimos tiempos palpará ahora que un gran coloso ha desaparecido para siempre. ¡Y qué gran falta hará!”2

     Pero antes del Teatro Junín, en 1928 ya se había demolido la Torre de Pilatos para construir el Palacio Nacional. Igual suerte corrió el Teatro Bolívar (en Ayacucho), demolido en 1954, con la autorización del alcalde Darío Londoño Villa. Lo mismo pasó con el Banco Alemán Antioqueño (calle Colombia), Banco de Londres (o Republicano, en la carrera Bolívar con Colombia), Edificio Ismael Correa (“Icorrea”, en calle Colombia entre Carabobo y Bolívar), Edificio Olano (Boyacá con Bolivar), Palacio Arzobispal (La Playa con la Oriental), Palacio Amador (Palacé con Ayacucho), la Farmacia Pasteur (o edificio Tobón Uribe en la calle San Juan), Casa de la familia Lalinde (esquina de Palacé con Colombia), la Plaza de Mercado Cisneros (Guayaquil), el Pasaje Sucre (Guayaquil) y así una buena cantidad de edificios viejos pero de hermosa arquitectura para dar paso a otros sin ningún estilo arquitectónico.

MÁS VALE TARDE QUE NUNCA

     El patrimonio cultural considerado en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), en su artículo 49 plantea: “El patrimonio cultural que trata el Plan de Ordenamiento Territorial comprende aquellos elementos construidos, en su expresión arquitectónica, urbanística o paisajística, de significación especial para la colectividad”.

     El patrimonio cultural de Medellín tiene vigencia en una plan especial de protección patrimonial desde el año 2000, que es planteado en el artículo 50 del POT, así: “El Municipio de Medellín contará con un Plan Especial de Protección Patrimonial orientado a identificar, valorar, proteger, conservar y asegurar la permanencia de los bienes culturales, sean inmuebles o sectores de interés patrimonial en el territorio municipal”.

     De los 21 bienes, en Medellín, que conforman el patrimonio cultural de la Nación, dos no son edificaciones: el Ecoparque Cerro el Volador y el Parque de Piedras Blancas, de valor histórico, arquitectónico y urbanístico.

     En los últimos años, algunos edificios patrimonio cultural del Centro, fueron restauradas para su conservación y para que fueran útiles a la ciudad. Tal como los edificios Vásquez y Carré, ubicados en la carrera Carabobo, en el sector de Guayaquil. El Claustro y la antigua Facultad de Derecho, en la Plazuela San Ignacio y la Casa Barrientos en La Playa.

ALGUNOS EDIFICIOS HOY

     Además de todas las iglesias del Centro que son patrimonio arquitectónico y 28 inmuebles ubicados en el barrio Prado (Comuna 10), declarados, hace algunos años, bienes de interés cultural, que merecen otra edición especial de esta revista, aquí destacamos algunos edificios. Iniciamos con los que aún existen y fueron construidos por el arquitecto belga Agustín Goovaerts. Estos son Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe (antigua gobernación o Palacio Calibío), Palacio Nacional, antigua Escuela de Derecho y el Claustro.

     Es importante aclarar, que es una lástima escribir sobre la arquitectura en el  Centro de Medellín sin mencionar a muchos artesanos, ebanistas, herreros y maestros de obra autodidáctas (como Erasmo Rodríguez) y que también fueron “demolidos” de nuestra historia. Es más, ni siquiera están esos obreros que ladrillo a ladrillo, sudor a sudor, son protagonistas de esa arquitectura que nos queda. Bien vale la pena hacerles aquí un homenaje recordando las palabras de un poema de Bertolt Brecht: “Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas? En los libros figuran sólo los nombres de reyes. ¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?... ¿A dónde fueron la noche en que se terminó La Gran Muralla, sus albañiles?...”

PALACIO DE

GOBIERNO O CALIBÍO,

HOY, DE LA CULTURA

     En 1920, la Gobernación de Antioquia contrató a Agustín Goovaerts como Ingeniero Arquitecto del departamento y por tal motivo llegó a Medellín, en el mismo año, a ocupar dicho cargo. Estuvo durante ocho años en Colombia. Fundó en Medellín, con Félix Mejía, Agustín Goovaerts y Roberto Pérez, la oficina Felix Mejía y Cía., recordada porque diseñó y construyó edificios de bella arquitectura en Antioquia.

     El arquitecto Goovaerts definió el estilo como gótico florido. Su construcción se hizo en varias etapas iniciadas desde 1925. Aunque el proyecto era más ambicioso, hoy vemos la mitad de lo que se planeó. En 1928, asumió la terminación de la obra el arquitecto antioqueño Jesús Mejía Montoya.

     Durante los años de su construcción, se realizaron otras obras en el sector como el trazado de la Plazuela Nutibara, la cobertura de la quebrada Santa Elena.

     “Está construido a base de mampostería de ladrillo con sólidas estructuras de concreto reforzado, elaboradas con cemento que se importó exclusivamente desde Europa para la obra. Las fachadas fueron hechas con revoques ajedrezados que imitan enchapes en piedra labrada. Posee una valiosa obra artesanal y artística en madera, bronce, hierro forjado, yeso, vitrales y baldosas en una rica gama de arabescos”.3

ANTIGUA FACULTAD

DE DERECHO

     Este edificio ubicado en la carrera Girardot es de estilo neoclásico, diseñado por el mismo arquitecto  Goovaerts en 1925 y terminado en la década de 1930. Inicialmente fue la sede de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia hasta 1960. En los años 30 en la parte sur se utilizó para la Escuela Dental (Facultad de Odontología), en la década de 1940 se guardaron obras del Museo de Zea y además se fundó la Escuela de Ciencias Económicas, y después fue parte del Colegio Javiera Londoño.

     En 2007, Alcaldía de Medellín invirtió siete mil millones de pesos en su restauración. Hoy, el edificio  es el Centro de Idiomas de la U. de A, y del Instituto Confucio para la enseñanza del chino mandarín, y diferentes proyectos de extensión.

CLAUSTRO DE

SAN IGNACIO

     Su diseño arquitectónico fue iniciado por Horacio M. Rodríguez en 1917, que pasó a la dirección de Agustín Goovaerts a partir de 1920, cuyos trabajos fueron terminados en 1926. Antiguamente funcionó el Colegio San Ignacio, regido por los sacerdotes de la compañía de Jesús, hasta su traslado cerca al estadio en 1957. Después de este año, fue sede de la Orden Jesuita.

     Actualmente es una de las sedes de Comfama, edificio restaurado en 2006 y en la que se invirtieron 8 mil millones de pesos desde su compra hasta su restauración. Esa sede de Comfama fue inaugurada el 6 de marzo de 2007.

     El Claustro o sede de Comfama junto con la iglesia de San Ignacio, el Paraninfo de la Universidad de Antioquia y la antigua Facultad de Derecho, hacen parte de esa herencia, de esa cultura y de ese patrimonio histórico y arquitectónico que por suerte se pudo salvar de una ciudad demoledora como Medellín.

PALACIO NACIONAL

     Las obras se iniciaron desde 1925 hasta 1934, aunque en 1928 estaban al servicio algunas oficinas y estaba el 70% terminado. Para su construcción se elaboraron dos proyectos, con diseños del arquitecto Goovaerts, quien definió el estilo como románico modernizado, sumamente cargado de arcos decorativos o estructurales. Construidos con ladrillo y concreto reforazado. En su análisis arquitectónico se describe que posee 5 pisos de doble altura. Su entrada principal se destaca por la imponencia de un arco de medio punto enmarcada por dos torres. Sus esquinas sobresalen por su diferente tratamiento. Sobre la calle Ayacucho la entrada se define por un ochave y sobre la calle Pichincha resalta la torre de telégrafos. En su interior se ofrecen a la vista interesantes perspectivas de luz, arcadas armónicas y trechos artesanados.

     Podríamos resumir aspectos importantes del Palacio, con palabras del escritor Carlos Eduardo Uribe, así: “El edificio quedó inconcluso, los detalles de inspiración gótica jamás lograron su cometido. En 1972, la nación le propuso al Departamento permutar el viejo, inacabado y aporreado por el tiempo Palacio Nacional, por los terrenos para construir un nuevo edificio para oficinas nacionales, el que sería luego: Centro Administrativo La Alpujarra. Producto del negocio, el edificio pasó a manos de las Empresas Departamentales de Antioquia, EDA. En 1967 el Ministerio de Obras Públicas lo incluyó en un plan para reformas y reparaciones, pero el presupuesto no alcanzó”4

     Entre 1944 y 1946, el maestro y arquitecto Pedro Nel Gómez transformó la fachada y eliminó toda la frondosidad de arcos y adornos, y enchapó con piedra de Suesca, quitándole el valor más importante del Palacio que era el ladrillo a la vista. Y por esta razón, los maestros de la Escuela de Minas habían decretado al Palacio como una obra maestra de albañilería.

En 1988, el Consejo de Monumentos Nacionales lo declaró como parte del patrimonio cultural de la nación. Las Empresas Departamentales de Antioquia, EDA, lo vendió a particulares que lo restauraron para convertirlo en centro comercial inaugurado en septiembre de 1994. (Continuará)

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NOTAS:

1 Luis Fernando González Escobar. Memoria y Patrimonio en Medellín. Universidad Nacional de Colombia.

2 Miguel Zapata Restrepo. Réquiem por un teatro. Noticiero Clarín.

3 Boletín Cultural y Bibliográfico. Banco de la República. Bogotá, 1995, p. 17

4 Carlos Eduardo Uribe. Palacio Nacional de Medellín. Impresos Calderón, Medellín, 1994. p. 41