Detrimento social del Centro. (Por Inés Betancur, opinión publicada en Revista Historias Contadas No. 80)

publicado a la‎(s)‎ 21 mar. 2013 9:44 por Admin Comuna 10
Hace 38 años frecuento el centro de Medellín en los Sectores de Villanueva, parques de Bolívar, Berrío, Boston, Bicentenario, San Antonio; calles Colombia, Bolivia, Perú.
Ayacucho, Boyacá, Av. La Playa, Av. de Greiff, carreras como Sucre, El Palo, Carabobo, Bolívar, Cundinamarca, Palacé.
A mi parecer: era grato transitar por estas calles comerciales y turísticas, con tranquilidad. Pero, desafortunadamente, se perdió el civismo, y hoy día palpo mucho deterioro e inseguridad, desde hace cinco años atrás.
A la vez, escucho y comparto comentarios y quejas de ciudadanos que utilizan estos lugares en su vida cotidiana para habitar, estudiar, laborar, transitar, comercializar, descansar, recrearse. Dicen que están hartos de la inseguridad, que les da pereza bajar al centro, porque ello ocasiona tensión y pánico.
Mi punto de vista es: Se pasó de la calma, a la delincuencia y a la zozobra.
Pero, en gran parte, la autoridad estatal tiene la culpa; pues muchos agentes de la policía actúan en forma negligente y omisa, sin importarles lo concerniente al dilema. E igualmente, las entidades de la Alcaldía de Medellín, y de la Gobernación de Antioquia no han prestado correctivos, ni medidas de prevención ante la ola de violencia y soborno que nos aqueja a todos, sin excepción.
Ello también va acompañado de amenazas, atracos, persecución y altercado físico y sicológico en forma de chantaje, acoso y pérdida del derecho a la libre locomoción y personalidad. Esto muestra una imagen preocupante ante el deterioro de la ciudad, la policía, y la ciudadanía que violan las normas establecidas. Especialmente, los códigos de policía y de vigilancia, pues irrumpen las normas con este deterioro tan alarmante y turban la paz de toda una ciudad.
Como consecuencia, se respira un ambiente de repudio y de hostilidad a causa de las falencias en el buen ejercicio de la fuerza pública, ya que, desafortunadamente, muchos agentes patrocinan las malas conductas y se unen en red con habitantes en condición de calle, vigilantes civiles y vagos, bajo algún incentivo a cambio. Razón por la cual veo necesario el traslado y rotación, con cierta regularidad, de agentes de la policía nacional de sus lugares asignados, como cuadrantes o internos en algunas instituciones. De lo contrario, ello genera negligencia, abuso de poder y autoridad. En el exterior, se oyen voces de rechazo y apatía para visitar la ciudad de Medellín y el peligro de sus habitantes, para viajar a otro país; imagen deteriorante que tenemos que cambiar y rescatar pronto.